A menudo vemos las charlas TED y pensamos que esos escenarios están reservados para una élite intelectual o figuras públicas inalcanzables. Los vemos ahí arriba, sobre el círculo rojo, con una elocuencia perfecta, y nos decimos: «Yo no tengo nada que contar que sea tan importante». Pero nada más lejos de la realidad.
Si algo nos ha enseñado la trayectoria de TEDx en los últimos años, es que las mejores ideas no siempre vienen de barrios ricos, multinacionales ni famosos: vienen de prisiones, comunidades, universidades y personas comunes que miraron un problema de una forma poco común.
Entonces, ¿Quién puede dar una charla TED?
Para ser ponente TED no necesitas un currículum extenso, un doctorado en astrofísica ni haber escalado el Everest. Lo único que necesitas es “una idea que valga la pena difundir«.
Esa idea transformadora puede nacer en ti, de tu experiencia, de lo que conoces o necesitas y solo se requiere:
- Autenticidad: debes tener mucha personalidad y ser muy fiel a ti mismo para enfrentarte con honestidad y respeto al círculo rojo. No se necesitan réplicas de charlas que funcionaros, se necesitan nuevas formas de impactar.
- Singularidad y utilidad: ¿Es algo que no se ha dicho antes, o al menos no desde tu perspectiva única? Queremos charlas diferentes, disruptivas y actualizadas que tengan un impacto positivo en quien la escuche. No es un monólogo, es una idea que transforma.
- Pasión: si te planteas dar una charla TEDx, no lo hagas para engordar tu carrera de conferencias, hazlo porque crees que de verdad tu idea importa.
- Problema claro: ¿Qué te incomoda, preocupa o debería cambiar?
- Mirada original: ¿Qué ves tú que otros aún no han visto así?
- Impacto en otros: ¿Cómo puede transformar a quien lo escuche?
TED no es solo Vancouver. El verdadero corazón del movimiento está en los eventos TEDx. Estos son organizados de forma local e independiente y son el terreno fértil donde germinan ideas “de a pie”.
Recuerda, la oratoria se puede entrenar; la curiosidad por el mundo, no.
“No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas” Séneca (2 AC-65)
